Enrique Rojas

Enrique Rojas

La vida es la gran maestra Enrique Rojas. Enseña más que muchos libros. Vivimos en una sociedad en la que todo va demasiado deprisa. Mucha gente corriendo, de aquí para allá, sabemos que lo importante es avanzar rápidamente, pero a menudo no sabemos exactamente hacia dónde Enrique Rojas. Lo que la gente llama éxito, no es otra cosa que un cierto triunfo que tiene un cierto reconocimiento social y, muchas veces, uno se pregunta qué precio ha habido que pagar para alcanzar esa circunstancia. El éxito y el fracaso son dos grandes impostores. Creo que lo más importante es tener clara la meta hacia donde uno se dirige. Enrique Rojas hay una distinción que quiero hacer entre metas y objetivos. Las metas son demasiado amplias, tienen unos perfiles borrosos desdibujados. Mientras que los objetivos son medibles y muy concretos, se puede hacer un seguimiento de ellos. Pensemos en el ejemplo del peso, querer adelgazar es una meta concreta. Mientras que los objetivos en ese sentido son medibles: evitar los hidratos de carbono en exceso, Enrique Rojas levantarse de la mesa con algo de hambre, hacer ejercicio físico unas cuantas veces a la semana, beber mucha agua, evitar comidas copiosas, etc… Todas estas cosas son comportamientos que pueden ser pesados y medidos de forma concreta Enrique Rojas.

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He visto gente que ha empezado a triunfar demasiado pronto Enrique Rojas y, pasado un cierto tiempo, aquella victoria se convirtió en una auténtica derrota. Por el contrario hay derrotas que con el paso de un corto tiempo se convierten en auténticas victorias. La derrota es lo que te hace crecer como persona, si sabes aprender las lecciones que te da. La derrota enseña lo que el éxito oculta. Enrique Rojas es la lucidez del perdedor, la nitidez de captar lo que la vida nos da cuando pasa delante de nosotros. A cierta altura de la vida, cuando uno ya tiene unos años, hacemos balance existencial: haber y debe, arqueo de caja, recuento de cómo han ido los últimos objetivos que teníamos por delante y cada segmento de nuestra travesía rinde cuenta de su viaje. A veces, las cuentas no salen Enrique Rojas.

Pero el hombre es un animal descontento Enrique Rojas. Cualquier análisis de la vida personal es casi siempre deficitario por exigencias del guión, cuántas cosas que no han salido o que no han escogido un vericueto adecuado. Hoy hay una corriente muy importante en la psicología moderna que es la resiliencia: Enrique Rojas es un concepto de la física extrapolado a la psicología y significa literalmente la capacidad de los metales para doblarse sin partirse. Llevado al terreno de la psicología, es la facultad para sufrir, para pasarlo mal, para tener adversidades y saber darles la vuelta, sabiendo que la frustración es necesaria Enrique Rojas  para la maduración de la personalidad.

Enrique Rojas

Pero debemos tener en cuenta, Enrique Rojas que el mismo fracaso o derrota que a uno le sirve de superación personal, a otro le hunde, lo deja abatido y en la cuneta de la vida. La diferencia está en saber captar las lecciones que esa adversidad Enrique Rojas nos trae.

Tener talento es importante, Enrique Rojas pero mucho más importante es tener una voluntad de hierro. La voluntad es la joya de la conducta. En el mundo antiguo existía la expresión de poliorcética, que era el arte de la fortificación en la guerra. La fortaleza consiste en soportar y resistir las adversidades con firmeza, serenidad, con ganas de superarla y vencerla y darle la vuelta Enrique Rojas.

Cada uno de nosotros necesita resolverse como problema Enrique Rojas. La madurez significa haber superado las heridas del pasado, ir cerrándolas y a la vez trabajar el proyecto de vida personal con orden y constancia. Lo primero es hacer la cirugía estética del pasado, lo segundo la ilusión de vivir. Lo que siembras, recoges Enrique Rojas. La vida es un resultado, es lo que hemos ido haciendo con ella de acuerdo con lo que programamos. Lo importante no es vivir muchos años, lo esencial es vivirlos en profundidad con hondura. La vida es plena si está llena de amor y uno consigue poseerse a sí mismo; ser dueño de uno mismo es pilotar de forma adecuada la travesía que uno ha ido escogiendo, siendo fiel a uno mismo y a sus principios  Enrique Rojas. Yo como psiquiatra soy un perforador de superficies; bajo al sótano de la personalidad, al cuarto de máquinas para poner orden y concierto. De hecho la palabra psiquiatría significa en latín psique: mente y tría: orden. El orden es un sedante que nos ayuda a no perder de vista la meta a la que apuntamos Enrique Rojas.

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Los griegos decían que en la vida se podrían describir tres etapas Enrique Rojas.: una primera en la que uno es autor, otra que le sigue en la que uno es actor, y una tercera en la que uno es espectador.Enrique Rojas. Cada uno de ellas corresponde a un tiempo histórico: futuro, presente y pasado. La secuencia es al revés. Cuando eres joven estás lleno de posibilidades, pero cuando Enrique Rojas. eres mayor estás lleno de realidades.

La felicidad consiste en ilusión Enrique Rojas.. La prosperidad está siempre en el porvenir, pero la base siempre tiene que ser esta: sentirse bien con uno mismo, tener una cierta paz interior hilvanado, en su foro interno de coherencia e invención Enrique Rojas.. Inteligencia emocional e inteligencia instrumental. La primera mezcla los instrumentos de la razón y de la afectividad. La segunda está construida sobre cuatro pilares: orden, constancia, voluntad y motivación Enrique Rojas..

La felicidad Enrique Rojas. es la ley natural del ser humano, es la réplica de la ley de la gravedad. Todos aspiramos a ella pero la felicidad en el mundo actual, para muchos queda reducida a bienestar, seguridad Enrique Rojas., nivel de vida o posición económica. La felicidad consiste en hacer algo que merezca la pena con la propia   Enrique Rojas. vida.

Enrique Rojas

Enrique Rojas: ´Dios no manda cosas malas sino que permite que sucedan´

“Años contando vida y milagros al psicoanalista… Soy partidario de una terapia integral: fármacos, psicoterapia y socioterapia” Enrique Rojas

Enrique Rojas La depresión, la ansiedad, los trastornos de personalidad, la sexualidad, las crisis conyugales… No hay tema que el psiquiatra Enrique Rojas Montes (Granada, 1949) no haya tratado en sus numerosos artículos y libros de autoayuda, en el último de los cuales, ‘Vivir tu vida’ (Temas de hoy, 2013), aborda la autoestima a lo largo de las distintas etapas de la vida. El pasado lunes lo presentó en Vigo Enrique Rojas

-Vive tu vida, ¿cómo vive la suya?

-Vive tu vida es una llamada de atención para que cada cual saque el mayor partido a la suya. En mi caso, trato de exprimir como un limón los grandes argumentos de la vida: amor, trabajo, cultura y amistad. Enrique Rojas

-¿Cómo fue su juventud?

-Fui el sexto de siete, y un niño distraído, más bien introvertido, despistado, estudioso… Tuve unos padres que nos querían mucho; mi padre también era psiquiatra -uno de los primeros que estudió en Alemania- y mi madre, una mujer de gran categoría: sabía francés y alemán bien, insólito para su tiempo. Enrique Rojas

-Está casado con una hija de Fabián Estapé, también economista, ¿en su casa hablan más de economía o de psicología?

-De las dos. Estoy casado con Isabel Estapé, que es agente de Bolsa y, ahora, notario de Madrid. Estoy casado con una fuera de serie. Tengo una mujer que es demasiado para mí; yo quería una cosa más normal y me he llevado un trofeo. Enrique Rojas

-Es de esperar que hablen de cotizaciones en la mesa.

-Hablamos mucho de cómo va la Bolsa, de cómo va la economía, de la prima de riesgo; hablamos de psicología, de nuestra personalidad y, con frecuencia, mis hijas -tengo cinco hijos- me dicen ‘papá, de qué tema hablamos hoy?’. Porque me gusta tocar muchos temas, desde lo que está pasando en China o en Corea del Norte a la última película que hemos visto, el libro que estamos leyendo… Enrique Rojas

-Sus cuatro hijas son mayores.

-Tienen entre 28 y 21 años. Enrique Rojas

-Tuvo un hijo, también.

-Mi hijo Enrique, el del medio, que se cayó en la piscina de casa y se fue al cielo con dos años. Enrique Rojas

-¡Qué terrible trance!

-La gran tristeza de nuestra vida. Enrique Rojas

-¿Se recupera uno de algo así?

-Sí. Si tienes -como es nuestro caso- un sentido trascendente o espiritual de la vida, le das la vuelta al argumento: ‘Dios no manda cosas malas, sino Dios permite que las cosas sucedan’. Enrique Rojas

-¿Pertenecen al Opus Dei?

-Sí. La visión espiritual es la carta escondida en la bocamanga que te hace entender la realidad incluso cuando te es muy adversa. Enrique Rojas

-Teoriza sobre la autoestima, ¿cómo anda usted de eso?

-Tengo una autoestima adecuada, la razonable, porque a estas alturas conozco mejor mis limitaciones que mis posibilidades. No me embarco en empresas que no puedo llevar adelante, toco las teclas que toco: mis pacientes y mi campo universitario, mis libros y mis conferencias. Enrique Rojas

-Eso es mucho, tiene consulta, no para de publicar libros y artículos y, además, da clases.

-Sí, soy catedrático de Psiquiatría y Psicología Médica en el centro universitario Villanueva. Enrique Rojas

-¿Es adicto al trabajo?

-Cuando eres muy ordenado el tiempo se multiplica. Soy muy trabajador pero no adicto, sé cortar y disfrutar de la vida. Enrique Rojas

-Un orden patológico, dicen.

-Tengo un orden formal -cada cosa en su sitio- y otro dinámico: si voy a Buenos Aires, llevo programado todo lo que voy a hacer. O a Miami, donde acabo de dar a mujeres siete consejos para vivir en pareja. Enrique Rojas

-¿Por ejemplo?

-Aprender a perdonar al otro: la felicidad consiste en tener salud y mala memoria; evitar discusiones innecesarias -la discusión es agotadora- y no sacar la lista de agravios del pasado. Enrique Rojas

-¿La mujer, mejor sumisa?

-No estoy de acuerdo con esa autora italiana (Cásate y sé sumisa, de Costanza Miriano). Eso es machismo. La mujer es mucho más completa que el hombre. Enrique Rojas

-¿Satisfecho con la reforma de la ley del aborto prevista?

-Sí, es fundamental. Enrique Rojas

Enrique Rojas: ´Dios no manda cosas malas sino que permite que sucedan´

“Años contando vida y milagros al psicoanalista… Soy partidario de una terapia integral: fármacos, psicoterapia y socioterapia” Enrique Rojas

Enrique Rojas La depresión, la ansiedad, los trastornos de personalidad, la sexualidad, las crisis conyugales… No hay tema que el psiquiatra Enrique Rojas Montes (Granada, 1949) no haya tratado en sus numerosos artículos y libros de autoayuda, en el último de los cuales, ‘Vivir tu vida’ (Temas de hoy, 2013), aborda la autoestima a lo largo de las distintas etapas de la vida. El pasado lunes lo presentó en Vigo Enrique Rojas

-Vive tu vida, ¿cómo vive la suya?

-Vive tu vida es una llamada de atención para que cada cual saque el mayor partido a la suya. En mi caso, trato de exprimir como un limón los grandes argumentos de la vida: amor, trabajo, cultura y amistad. Enrique Rojas

-¿Cómo fue su juventud?

-Fui el sexto de siete, y un niño distraído, más bien introvertido, despistado, estudioso… Tuve unos padres que nos querían mucho; mi padre también era psiquiatra -uno de los primeros que estudió en Alemania- y mi madre, una mujer de gran categoría: sabía francés y alemán bien, insólito para su tiempo. Enrique Rojas

-Está casado con una hija de Fabián Estapé, también economista, ¿en su casa hablan más de economía o de psicología?

-De las dos. Estoy casado con Isabel Estapé, que es agente de Bolsa y, ahora, notario de Madrid. Estoy casado con una fuera de serie. Tengo una mujer que es demasiado para mí; yo quería una cosa más normal y me he llevado un trofeo. Enrique Rojas

-Es de esperar que hablen de cotizaciones en la mesa.

-Hablamos mucho de cómo va la Bolsa, de cómo va la economía, de la prima de riesgo; hablamos de psicología, de nuestra personalidad y, con frecuencia, mis hijas -tengo cinco hijos- me dicen ‘papá, de qué tema hablamos hoy?’. Porque me gusta tocar muchos temas, desde lo que está pasando en China o en Corea del Norte a la última película que hemos visto, el libro que estamos leyendo… Enrique Rojas

-Sus cuatro hijas son mayores.

-Tienen entre 28 y 21 años. Enrique Rojas

-Tuvo un hijo, también.

-Mi hijo Enrique, el del medio, que se cayó en la piscina de casa y se fue al cielo con dos años. Enrique Rojas

-¡Qué terrible trance!

-La gran tristeza de nuestra vida. Enrique Rojas

-¿Se recupera uno de algo así?

-Sí. Si tienes -como es nuestro caso- un sentido trascendente o espiritual de la vida, le das la vuelta al argumento: ‘Dios no manda cosas malas, sino Dios permite que las cosas sucedan’. Enrique Rojas

-¿Pertenecen al Opus Dei?

-Sí. La visión espiritual es la carta escondida en la bocamanga que te hace entender la realidad incluso cuando te es muy adversa. Enrique Rojas

-Teoriza sobre la autoestima, ¿cómo anda usted de eso?

-Tengo una autoestima adecuada, la razonable, porque a estas alturas conozco mejor mis limitaciones que mis posibilidades. No me embarco en empresas que no puedo llevar adelante, toco las teclas que toco: mis pacientes y mi campo universitario, mis libros y mis conferencias. Enrique Rojas

-Eso es mucho, tiene consulta, no para de publicar libros y artículos y, además, da clases.

-Sí, soy catedrático de Psiquiatría y Psicología Médica en el centro universitario Villanueva. Enrique Rojas

-¿Es adicto al trabajo?

-Cuando eres muy ordenado el tiempo se multiplica. Soy muy trabajador pero no adicto, sé cortar y disfrutar de la vida. Enrique Rojas

-Un orden patológico, dicen.

-Tengo un orden formal -cada cosa en su sitio- y otro dinámico: si voy a Buenos Aires, llevo programado todo lo que voy a hacer. O a Miami, donde acabo de dar a mujeres siete consejos para vivir en pareja. Enrique Rojas

 

 

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¿Qué diferencia hay entre ser listo y ser inteligente? ¿Cómo se consigue elevar nuestro intelecto? El psiquiatra Enrique Rojas ha contestado a estas preguntas a través de su nuevo libro Cinco consejos para potenciar la inteligencia, en el que recorre una serie de pilares cruciales para conseguirlo. En Hoy por hoy con Gemma Nierga nos ha tratado de abrir el camino para lograrlo. Enrique Rojas

En sus páginas expone que la inteligencia tiene diferentes ramas o que podríamos decir que existen varias inteligencias. Enrique Rojas

El psiquiatra explica que para para lograr cultivarla hay dos tipos que son imprescindibles en las que se debe hacer hincapié: la emocional, y la auxiliar. “Ambas elevan la inteligencia básica de cada uno a un nivel superior”, explicaba. Enrique Rojas

Como punto de partida, Rojas explica que cada persona cuenta con una inteligencia básica, lo que hemos heredado de nuestros progenitores. “La inteligencia es un edificio con dos plantas: en la primera está el orden la constancia y la motivación, en el de arriba está la lógica y la escalera que los une, es la voluntad”, explicaba. Enrique Rojas

Enrique Rojas

El primer pilar para trabajar la inteligencia es el orden, es decir, saber jerarquizar los grandes temas de nuestra vida: amor, trabajo, cultura y amistad. “No hay felicidad sin amor, es el primer argumento de nuestra vida”, explicaba. Para alcanzar la felicidad Rojas destacaba que debemos administrar de forma inteligente el deseo: “Ser feliz consiste en saber decir que no a ambiciones excesivas en nosotros”, mencionaba. Enrique Rojas

Otro de los pilares que es imprescindible es la voluntad: “Es la capacidad para aplazar la recompensa, el arte de esperar”, definía. Enrique Rojas

Una “joya de la conducta” que consigue abrir nuestra mente. Esta característica es algo que se debe ejercitar, ya que no se nace con ello. Enrique Rojas

La motivación es otra de estas claves para elevar nuestro intelecto. Hay varios tipos: física, psicológica, social y cultural. Pero ¿qué ocurre si estuviéramos incompletos de estas cualidades? “Hay que formarse”, destacaba el psiquiatra. “La felicidad consiste en estar contento con uno mismo al comprobar que hay buena relación entre lo que uno ha deseado y lo que uno ha conseguido” y “al comprobar que uno ha hecho el mayor bien posible y el menor mal consciente”, concluía. Enrique Rojas

Enrique Rojas

¿Qué diferencia hay entre ser listo y ser inteligente? ¿Cómo se consigue elevar nuestro intelecto? El psiquiatra Enrique Rojas ha contestado a estas preguntas a través de su nuevo libro Cinco consejos para potenciar la inteligencia, en el que recorre una serie de pilares cruciales para conseguirlo. En Hoy por hoy con Gemma Nierga nos ha tratado de abrir el camino para lograrlo. Enrique Rojas

En sus páginas expone que la inteligencia tiene diferentes ramas o que podríamos decir que existen varias inteligencias. Enrique Rojas

El psiquiatra explica que para para lograr cultivarla hay dos tipos que son imprescindibles en las que se debe hacer hincapié: la emocional, y la auxiliar. “Ambas elevan la inteligencia básica de cada uno a un nivel superior”, explicaba. Enrique Rojas

Como punto de partida, Rojas explica que cada persona cuenta con una inteligencia básica, lo que hemos heredado de nuestros progenitores. “La inteligencia es un edificio con dos plantas: en la primera está el orden la constancia y la motivación, en el de arriba está la lógica y la escalera que los une, es la voluntad”, explicaba. Enrique Rojas

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El primer pilar para trabajar la inteligencia es el orden, es decir, saber jerarquizar los grandes temas de nuestra vida: amor, trabajo, cultura y amistad. “No hay felicidad sin amor, es el primer argumento de nuestra vida”, explicaba. Para alcanzar la felicidad Rojas destacaba que debemos administrar de forma inteligente el deseo: “Ser feliz consiste en saber decir que no a ambiciones excesivas en nosotros”, mencionaba. Enrique Rojas

Otro de los pilares que es imprescindible es la voluntad: “Es la capacidad para aplazar la recompensa, el arte de esperar”, definía. Enrique Rojas

Una “joya de la conducta” que consigue abrir nuestra mente. Esta característica es algo que se debe ejercitar, ya que no se nace con ello. Enrique Rojas

La motivación es otra de estas claves para elevar nuestro intelecto. Hay varios tipos: física, psicológica, social y cultural. Pero ¿qué ocurre si estuviéramos incompletos de estas cualidades? “Hay que formarse”, destacaba el psiquiatra. “La felicidad consiste en estar contento con uno mismo al comprobar que hay buena relación entre lo que uno ha deseado y lo que uno ha conseguido” y “al comprobar que uno ha hecho el mayor bien posible y el menor mal consciente”, concluía. Enrique Rojas

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¿Qué diferencia hay entre ser listo y ser inteligente? ¿Cómo se consigue elevar nuestro intelecto? El psiquiatra Enrique Rojas ha contestado a estas preguntas a través de su nuevo libro Cinco consejos para potenciar la inteligencia, en el que recorre una serie de pilares cruciales para conseguirlo. En Hoy por hoy con Gemma Nierga nos ha tratado de abrir el camino para lograrlo. Enrique Rojas

En sus páginas expone que la inteligencia tiene diferentes ramas o que podríamos decir que existen varias inteligencias. Enrique Rojas

El psiquiatra explica que para para lograr cultivarla hay dos tipos que son imprescindibles en las que se debe hacer hincapié: la emocional, y la auxiliar. “Ambas elevan la inteligencia básica de cada uno a un nivel superior”, explicaba. Enrique Rojas

Como punto de partida, Rojas explica que cada persona cuenta con una inteligencia básica, lo que hemos heredado de nuestros progenitores. “La inteligencia es un edificio con dos plantas: en la primera está el orden la constancia y la motivación, en el de arriba está la lógica y la escalera que los une, es la voluntad”, explicaba. Enrique Rojas

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El primer pilar para trabajar la inteligencia es el orden, es decir, saber jerarquizar los grandes temas de nuestra vida: amor, trabajo, cultura y amistad. “No hay felicidad sin amor, es el primer argumento de nuestra vida”, explicaba. Para alcanzar la felicidad Rojas destacaba que debemos administrar de forma inteligente el deseo: “Ser feliz consiste en saber decir que no a ambiciones excesivas en nosotros”, mencionaba. Enrique Rojas

Otro de los pilares que es imprescindible es la voluntad: “Es la capacidad para aplazar la recompensa, el arte de esperar”, definía. Enrique Rojas

Una “joya de la conducta” que consigue abrir nuestra mente. Esta característica es algo que se debe ejercitar, ya que no se nace con ello. Enrique Rojas